Contemplar el vasto cielo cada noche,
en la inmensidad de mis sueños desmedidos.
es demencia y desvarío, afable travesía...,
misteriosa, amada influencia que me anima.
Descubrirte en cada estrella y remontarme,
como alma inerme elevada hacia el supremo,
surcando las sombras cómplices y penetrantes
sobre la ciudad de espíritus adormecidos.
Buscarte, alcanzarte y allí extraviarme,
en la fuerte y tierna calidez de tu abrazo,
amparo oculto, candoroso y complaciente,
flama que me rinde, me colma y me redime.
Sin vuelos ni raíces, sin voz ni pensamiento,
amor que me convierte en ave silenciosa
que impaciente aguarda la luz de un nuevo día,
sólo por sentir que tu amor la mantiene viva.